sábado, 1 de julio de 2017

Útima sesión de lectura hasta después del verano

Ayer treinta y uno de junio, tuvimos las última sesión de lectura el grupo de fácil  lectura "Amigas y Conocidas".
Como ya informamos tras una citación previa, terminaríamos la lectura del libro de Ana Frank, comentaríamos y nos despediríamos hasta pasado el verano.
Acudimos catorce lectoras, cuatro de ellas no pudieron por motivos varios.
Antes de comenzar retomando la lectura, Puri se dirigió a todas para informarles de la decisión de representar algún entremés o sainete para colaborar en la Semana Cultural. Según nos informó el Concejal de Cultura Pedro de la Peña, el grupo de teatro local no se puso de acuerdo y por decisión unánime, no participarían. Tras alguna conversación con él y con algunas lectoras del grupo, se comprometieron a sacar adelante alguna cosa.
Puri invitó a todas a participar y accedieron solo Isabel López y ella. Juani, Pepi y Luisi estaban todavía por decidirse, ya nos dirían en unos días. Quedaron en reunirse el próximo jueves en la biblioteca.

Acto seguido comenzamos con la lectura en el capítulo señalado la sesión anterior.
Antonia Calderón rompió el hielo,







video

Siguió Isabel Calvo,
Y así hasta que leyeron  todas las demás, Margarita, Isabel López, Dolo, Paqui Blázquez, Luisi, Puri, Lole, Paqui Martínez, Carmen, Pauli y Mari.
 Y así hasta terminar todo el libro. "Dejamos patente la realidad y el sufrimiento vivido de Ana Frank durante los más de dos años huyendo y ocultándose de los nazis. Su periplo por los campos de concentración en compañia de su familia y algunos amigos. El único delito cometido fue el de  ser judíos. Una historia que su padre, el único superviviente, pudo contar porque Ana se dedicó a escribir en un diario que él le regaló cuando cumplió los trece años. Una sorpresa para su padre que nunca se imaginó que su hija estuviera pasando por tanto sufrimiento".
Para recordar nuestra reuniones celebradas hasta el momento, les entregamos una foto de grupo con el cariño y la amistad que respiramos en cada encuentro. 
Tomamos un aperitivo y unas pastas para despedirnos hasta después del verano. Una vivencia que no desgasta ni necesita de un grandes  esfuerzos y que gracias a todas nos ayudamos y ayudamos a fomentar la fácil lectura como uno de los mejores hábitos saludables.



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